Imagenes del encuentro de la comunidad Piel Verde “Me Planto”, reacción a la penalización del porte de la dosis personal de drogas, Cali Febrero 20 de 2010.
Ante La Penalización ME PLANTO!! Acción DireKta Comunicativa
Ante La Penalización ME PLANTO!
Acción DireKta Comunicativa
Invitamos a la comunidad Piel Verde, para encontrarnos el 20 de Febrero de 2010 desde las 4PM en la salida del Túnel (Paso Peatonal Antigua Cajanal – Cra 15 con 5).
Lleguemos para compartir opiniones y propuetas sobre el tema de la Penalización del porte de la dosis personal, y entre todo@s logremos recoger suficientes ideas para plasmarlas en un video que presentaremos como nuestra posición y pronunciamiento.
En este encuentro compartiremos el material comunicativo de Trinchera Ganja en medio de un ATAQUE SONORO, Estampado de Camisetas y carteles, los micrófonos estarán abiertos para todos y todas.

Ante La Penalización ME PLANTO!
Plantad@s en NUESTROS DERECHOS!!
Seguimos con la GIRA Trinchera Ganja 2009 -CALI-
Seguimos con la GIRA Trinchera Ganja 2009
Para lanzar la segunda edición de la Revista y llevar la campaña Me Planto! a varias ciudades en el Territorio Colombia.
Esta vez en Cali, la casa de Trinchera Ganja
Noviembre 21 de 2009
6PM MYTHOS Café Bar
Kra 34 # 4D-41 B/San Fernando
Bogotá proxima parada..

Una vía de paramilitarización y criminalizacion. Jibarización de la universidad pública en Bogotá
En las universidades públicas (u.p.) y los colegios de Bogotá, el incremento del consumo de drogas no puede explicarse hoy sólo desde miradas clínicas, policiales o exclusivamente culturalistas. Se requiere, además, caracterizar el fenómeno y establecer sus relaciones con la cadena del narcotráfico, el crecimiento del poder mafioso-paramilitar urbano, y el imperativo gubernamental de criminalizar y securitizar la universidad pública.
Del consumo transgresor a la jibarización de la u.p.
En los años 60, al lado de la masificación universitaria se inicia la irrupción creciente del consumo de drogas entre la población estudiantil, práctica legitimada por las clases medias cultas y corrientes intelectuales, como posturas contraculturales, opuestas a las costumbres conservadoras, que encontraban “nuevas formas de expresión” en anfetaminas, LSD, marihuana, y como protesta contra los valores preestablecidos de la sociedad capitalista o simplemente como vehículo para desprenderse de cánones sociales inmersos en el conservadurismo. Desde entonces, entre los universitarios, el consumo de drogas se relaciona con los discursos de transgresión.
Lea este atículo completo AQUI
Corte Suprema: El porte y consumo de la dosis personal de drogas no es un delito Septiembre 9 de 2009
La sala penal de la Corte Suprema de Justicia sentenció que “llevar consigo” dosis personal o de aprovisionamiento de sustancias estupefacientes no es penalizable.
Señala la corte que el consumo de dosis minima o autoconsumo se constituye en un comportamiento autodestructivo o de autolesión el cual incumbe los ámbitos de la libertad personal y no es punible.
Explica la Corte “que el consumo de marihuana y sustancias estupefacientes genera en la persona problemas de adicción y esclavitud que lo conveniente en un enfermo compulsivo merecedor de recibir tratamientos médicos terapéuticos antes que un castigo pena o reducción a un establecimiento carcelario.
La sala penal de la Corte Suprema de Justicia sentenció que no se puede aceptar la confesión de un consumidor de estupefacientes para poder condenarlo por llevar consigo su dosis personal.
Los hechos están relacionados con un operativo de la Policía Nacional en la que fue detenido un hombre con 1.3 gramos de cocaína.
“No le incumbe al derecho penal este tipo de casos pues se trata de un comportamiento que corresponde al exclusivo ámbito de su libertad, efecto con el que se hace realidad el principio de intervención minima” señala la sentencia.
Frente a este hecho la Corte considera que “se trata de un porte de sustancia estupefaciente en pequeña cantidad, la cual de manera escasa sobrepaso la denominada máxima presuntiva”
Por esta situación la Corte Suprema ordena la cancelación inmediata de la orden de captura en contra del sindicado y absolverlo por el porte de sustancia estupefaciente.
Dice además que no existe prueba que el propósito del aquí procesado fuera el de comerciar con este “gramo largo” y obtener lucro.
En el caso concreto dice la Corte “En el ejercicio de sus personales e íntimos derechos el acusado no afecto lo ajenos, no produjo daño ni peligro de menoscabo al bien jurídico de la salud publica, es dable concluir que el comportamiento hecho no va en contra vía de la ley, en consecuencia no puede ser objeto de ninguna sanción por que al no presentarse la categoría jurídica de la antijuricidad, es imposible predicar la configuración de la conducta punible”.
La sentencia conocida por Caracol Radio señala que los “ “consumidores hormiga” sorprendidos llevando consigo marihuana, cocaína o cualquier otra droga “lo que pone de presente es un comportamiento auto destructivo o de auto – lesión el cual incumbe los ambitos exclusivos de la libertad de esa persona, es decir, a un fenómeno singular carente de antijuricidad materia y que, por ende, no es punible.
“Es un fenómeno social incontrastable que el consumo de marihuana y sustancias estupefaciente genera en la persona problemas de adicción y esclavitud que lo convierten en un enfermo compulsivo merecedor de recibir tratamientos médicos terapéuticos antes que un castigo, pena o reducción a un establecimiento carcelario” dice la sentencia
Aclara la Corte que cada caso se debe someter a una valoración de manera singular como se hizo en este caso.
Otra de las noticias de esta sentencia es que la Corte Suprema de Justicia va a analizar todas las sentencias anticipadas que se impugnen con el fin de evitar violaciones de derechos como en este caso, el principio de legalidad, favorabilidad, entre otros.
Dice la Corte que si bien es cierto que una persona al declararse culpable renuncia a las pruebas no se renuncia a ningún derecho y garantía fundamental concebido en la constitución.
La determinación de la Corte va en contravía de las iniciativas que desde hace varios años ha emprendido el gobierno nacional, que busca que el consumo y porte de dosis mínima de estupefacientes, vuelva a ser considerado como un delito.
Un fallo de la Corte Constitucional despenalizó el consumo y porte de la dosis personal de drogas, tras considerar que forma parte del libre desarrollo de la personalidad.
GIRA Trinchera Ganja 2009 -Territorio Colombia-
Iniciamos la GIRA Trinchera Ganja 2009 -Territorio Colombia- para lanzar la segunda edición de la Revista y llevar la campaña Me Planto! a varias ciudades en el Territorio Colombia.
Atentos en Medellin, ciudad donde inicia la GIRA
Septiembre 11 de 2009
10AM Universidad de Antioquia salón 10 217
5PM Casa PLATOHEDRO Calle 49A # 36-93 B/Buenos Aires
Atentos en Cali .. PROXIMA PARADA!!
De la dosis personal a la adicción
Una cosa es que un ejecutivo se dé un pase de coca de vez en cuando, departiendo con amigos el fin de semana, y otra que no encuentre paz en su espíritu si no tiene a mano una dosis para varias semanas. En el primer caso, muchos adultos argumentan que consumir es una opción personal, que les estimula la creatividad, que los desestresa, que no les hacen daño a otras personas y que hace parte de su libre albedrío. Por estas razones, es inadmisible que el Estado se inmiscuya en su privacidad, y mucho más que les sugiera o los obligue a someterse a tribunales médicos o siquiátricos, ya que su gusto no dista mucho del de los consumidores de fritanga en El Campín o de los bebedores sociales del Gun Club. El colesterol y el alcohol producen más enfermedades y muertes que la marihuana o la cocaína.
Pero la adicción es una enfermedad terrible. Por eso, el problema no radica en que se haga un uso ocasional de sustancias, sino en el riesgo de que el gusto se convierta en una compulsión permanente, capaz de destruir al individuo y su familia. Iniciado el proceso de adicción se comienza a ver el deterioro: descuido de sí mismo, justificación permanente de la conducta, abandono de la familia, negación del problema, relación con personajes indeseables, relajamiento ético, incapacidad total de aceptar críticas, despilfarro del dinero propio y ajeno para obtener la droga, distanciamiento de amistades constructivas. Pero también se va fortaleciendo un rechazo creciente al tratamiento médico y a la sincera preocupación de las personas cercanas.
En estos días, el país está muy sensible frente a dos hechos adictivos: por un
lado, cursa en el Congreso un proyecto que prohíbe la dosis personal y, por
otro, un referendo que quiere satisfacer una adicción más perversa que la de
todas las drogas juntas: la adicción al poder que sufre el Presidente. En
efecto, las conductas adictivas también pueden estar referidas a otros
apetitos, como el sexo, la fama, el dinero o el poder. De esto se ocuparon los
poetas del Siglo de Oro y no pocos siquiatras contemporáneos. La historia está
llena de ejemplos relacionados con estas adicciones, que involucran a pueblos
enteros, envolviéndolos en los delirios de caudillos que oscilan entre la
lucidez y la insensatez más extremas.
La adicción al poder muestra los mismos síntomas de la
adicción a la heroína, a la cocaína o al alcohol. Laxitud de la conciencia ética,
actuaciones autodestructivas, obsesión por aumentar la dosis,
relaciones peligrosas con sujetos oscuros que garanticen a cualquier precio la
hegemonía y la continuidad, irascibilidad frente a quienes muestran
preocupación y rechazo. Y, desde luego, se esgrimen miles de razones para justificar la persistencia en amarrarse al poder obtenido: el clamor del pueblo, la
consolidación de programas, la inmortalidad del prócer, la inteligencia
superior, la ausencia de sucesores, el amor a la patria… La peor parte la juegan
los aduladores de oficio, incapaces de una verdadera lealtad crítica, pues,
como los jíbaros que entregan la droga al adicto, son los primeros beneficiados:
contratos, burocracia y una infinita red de minipoder, que sacia ambiciones más modestas y menos limpias.
La Constitución de 1991, al incursionar en la siquiatría, quiso proteger, tanto
a los mandatarios como al país, de estas enfermedades incurables que tantas
encrucijadas producen en el alma, y por eso estableció una dosis mínima y
única, al prohibir la reelección. Pero cuando alguien está enfermo está enfermo
y puede brincarse hasta el mejor tratamiento médico. Cómo será que hasta el
siquiatra de palacio se contagió.
El mal, que empeora en el más alto nivel, se multiplica con síntomas idénticos en administraciones locales, universidades, cargos directivos, empresas privadas, ONG… Sería útil una cruzada de salud mental, que nos protegiera de esta grave adicción, que atenta contra nosotros mismos, nuestras familias y toda la sociedad.
Por Francisco Cajiao
Decí Mu, radio: ¿Por qué se debería investigar el narcotráfico a partir de los bancos?
La vaca, cooperativa de trabajo cominicativa de Argentina, nos trae su programa radial Decí Mu.. ¿Por qué se debería investigar el narcotráfico a partir de los bancos?, interesante entrevista para tratar un tema que nos compete “la marihuana”
Intro:
Sebastián Basallo, uno de los directores de THC “La revista de la cultura cannabica” nos ayuda a desmontar los lugares comunes sobre las drogas, a favor y en contra. Hablamos de la falta de información, del negocio y el placer. Identificamos cuales son las sustancias venenosas. Y cerramos la charla con Falopa.
TRINCHERA GANJA, PROPUESTAS DE LIBERTAD
TRINCHERA GANJA, PROPUESTAS DE LIBERTAD
Por: Editor Mirapalmira
Fragmento
“Soy un marihuanero, no un enfermo ni un criminal”, gritaba un chico caleño por los altoparlantes roncos de uno más de los encuentros de la Comunidad Piel Verde, que esta vez se llevó a cabo en Cali el pasado 2 de mayo, en simultánea con más de 200 ciudades del mundo para exigir la liberación de la marihuana y de otras las plantas “prohibidas”. El anuncio de que tras ocho debates en el Congreso de la República es inminente la penalización del porte y consumo de la dosis personal, consumidores de todo el país han puesto su grito en el cielo, han armado marchas multitudinarias convocadas por facebook y reconocidos escritores como Héctor Abad Faciolince y Daniel Pacheco han usado sus medios de comunicación para declarar abiertamente que usan estas sustancias y hablar sobre la importancia de poder hacer con sus organismos lo que se les venga en gana. Pero, según parece, la medida no tiene reversa.
plantados en nuestros derechos
“No estamos enfermos ni somos delincuentes, solamente trabados… y nos gusta…”
La Radiotraba, 02/05/09
Prohibir el porte y consumo de “sustancias estupefacientes o psicotrópicas”, en el artículo 49 de Constitución nacional, penalizándolo con “limitaciones temporales al derecho a la libertad” decididas por tribunales conformados por jueces y médicos, es lo que propone el proyecto de Acto legislativo impulsado por el gobierno de Uribe.
Su justificación, la preocupación por los adictos/as, que según los datos oficiales, equivalen a 300 mil personas con “abuso o dependencia a drogas ilícitas”; y por la facilidad para conseguir marihuana, consumida en abuso o dependencia por 254 mil personas en Colombia.
Quiere decir, que somos la comunidad pielverde, principalmente consumidora de marihuana, la que irá a parar a los tribunales de especialistas, centros de detención y programas de rehabilitación mental.
Hablando del consumo de marihuana, el estudio gubernamental, que adoptó una metodología de medición comparable internacionalmente, concluye que Colombia es un país con nivel de consumo intermedio, por encima de Ecuador y Perú, y superado por Bolivia, Argentina, Chile y Uruguay. Esto confirma que en Colombia el consumo de “drogas ilícitas” no es un problema, sino la prohibición que fomenta la producción y tráfico ilegal de drogas, armas y dinero, que alimentan la guerra y corroen las instituciones del estado.
EL problema no parecen ser las 540 mil personas, entre 12 y 65 años, equivalentes al 2.7% de la población, que admitieron haber usado alguna droga ilícita en último año; o los casi 2 millones que lo han hecho al menos una vez en la vida. Mas claro parece que el problema en Colombia es el ejercicio de las libertades, avaladas por la Constitución Política (Sentencia de la Corte Constitucional), pero amenazadas por el prejuicio y la ignorancia del poder, para quien no significa ningún problema que el 34.8% de la población colombiana afirme haber consumido alcohol en el último mes, 12% de los cuales presentan un “consumo problemático”; ni el 17% de colombianos que afirma haber consumido tabaco en el último mes, aunque estas sustancias sicoactivas legales, sean causantes de miles de muertes al año por accidentalidad, lesiones personales y enfermedades cancerígenas.
¿¡Cambiar la Constitución porque somos los/as pielverde un grave problema social!?
Estas medidas recuerdan la larga historia cargada de prejuicios racistas, moralismo autoritario y desconocimiento científico en contra de las llamadas plantas prohibidas en Colombia.
Primero fue la Iglesia Católica que intentó sin éxito alguno prohibir el consumo de hoja de hoja de coca entre la población indígena durante siglos XVII y XVIII. La íntima relación entre la iglesia y el estado colonial, otorgaban al tribunal de la “Santa Inquisición” la decisión de privación de la libertad, tortura o muerte de aquellas personas consumidoras de hoja de coca que lo hicieren con propósitos ceremoniales no católicos.
De igual manera, con represión pero sin éxito, lo hicieron los “médicos higuienistas” a principios del siglo XX, quienes invocando el credo de la “salud pública” impusieron medidas como la prohibición de la chicha, de la hoja de coca y de la marihuana, porque según sus conocimientos (seudo) científicos, estas plantas eran responsables de la fisionomía “mediocre”, la “discapacidad” mental y la desnutrición general de la población indígena, en el caso de la coca, y del desarrollo de senos y homosexualismo entre los hombres citadinos, en el caso de la marihuana. Detención para consumidores/as ocasionales y reclusión en centros de salud mental para adictos/as, se promovieron en nombre de la preocupación estatal por las salud pública.
En la década de los setenta, con la bonanza marimbera, llegaron la artillería química contra los cultivos de marihuana en el la Sierra Nevada de Santa Marta, y las leyes internacionales de prohibición de las plantas de coca, amapola, canabis, y el control policial de drogas sintéticas, algunas de producción ilegal como la cocaína, la heroína o las metanfetaminas, y otras farmaceúticas, en ocasiones mas nocivas por sus altos potenciales de dependencia física y nivel de toxicidad, que requerían autorización médica.
Treinta años de fumigaciones y envenenamiento sistemático de naturaleza protegida, endurecimiento de penas por posesión y consumo de drogas, incremento del gasto militar y policial, y estigma social sobre las personas consumidoras, señaladas de “viciosas”, solo han generado una red mafiosa que enlaza a organizaciones criminales, gobiernos y multinacionales en todo el mundo, pero no impedido que se detenga el consumo de drogas, ni que olvidemos y comprobemos con nuestra experiencia que se trata de plantas benéficas, que nos ofrecen un recurso medicinal y alimenticio para el cuerpo, el ánimo y la conciencia.
Apoyados en la Constitución nacional que avala nuestro derecho ciudadano a decidir lo que es bueno y deseable dentro de los límites de nuestro propio cuerpo, bien sea que esto signifique perforarnos, fumar marihuana, tomar café, o interrumpir un embarazo.
Convencidos que todo lo que brota de la pacha mama está dispuesto generosamente para toda la humanidad, incluidas las plantas prohibidas, pero también el agua, el aire y otros elementos esenciales de uso vital para todos los seres de la tierra.
Dispuestos a sembrar la vida con plantas ancestrales como la marihuana o la coca, y preparados para cosechar conciencia construyendo comunidad pielverde…
desde la trinchera decimos, me planto.
Proyecto de Acto legislativo por el cual se reforma el artículo 49 de la Constitución Nacional. Fabio Valencia Cosio y Diego Palacios, 2008
Estudio Nacional de consumo de sustancias psicoactivas en hogares 2008. DNE, Ministerios de Protección Social y del Interior de la Presidencia de la República, UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito).
